La cruzada de un eco urbanista

November 1, 2014
La cruzada de un eco urbanista

Primero acuñó el término "urbanismo del paisaje" y después, Mohsen Mostafavi, arquitecto iraní decano de la Escuela Superior de Diseño de Harvard, derivó en algo más amplio. Su tema ahora es el Urbanismo Ecológico y sobre eso vino a hablar a Chile, de esta filosofía que integra disciplinas, métodos y nuevos conocimientos para crear mejores ciudades. 

No se trata de convertir la ciudad en un parque sino de pensarla según los principios del paisajismo. Tampoco está reservado a arquitectos y urbanistas, porque se necesita la colaboración entre disciplinas. Va mucho más allá de la sustentabilidad o del uso de materiales. El "Urbanismo Ecológico" es una postura, una filosofía, una manera de crear un buen método para llegar a un mejor resultado: una nueva forma de pensar la ciudad.

Sobre este tema, desconocido para muchos, vino a hablar a Santiago el arquitecto y decano de la Escuela Superior de Diseño de Harvard, Mohsen Mostafavi. El término "Ecological Urbanism" se acuñó en 2009 y se convirtió en una serie de conferencias y proyectos de investigación, incluido un libro que acaba de ser traducido al español, editado por el mismo Mostafavi junto a Gareth Doherty. También es el nombre delevento- organizado por el GSD y el David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard en colaboración con las universidades Mayor, del Desarrollo, Adolfo Ibañez, de Chile y Católica, y Cedeus-, que trajo al arquitecto iraní por segunda vez a Chile.

Le bastaron un par de días y algunos paseos por Santiago para hacerse una idea de cómo ha cambiado desde que estuvo en los 90, cuando, según recuerda, había una mezcla más clara entre lo nuevo y lo antiguo. "Esta, como otras ciudades del mundo, tiene ahora muchos edificios nuevos y cada vez más similares a los que se ven en otros países. No hay una idea de ciudad o de cómo tiene que crecer... Como resultado del urbanismo moderno, cada edificio se encarga de lo suyo y no de lo que hay entre medio, y en ese sentido, lo que pasa acá es lo mismo que en China".

Experto en urbanismo y aficionado a la historia, le gusta remontarse al siglo XVI para mirar los ejemplos de ciudades tradicionales y resaltar sus virtudes: ellas crecían de manera orgánica, permitían una mixtura de usos y funciones, y era evidente la relación entre el paisaje y la ciudad. En Roma, Florencia o París ve el contraste que existe con el urbanismo moderno, un modelo que según él ha generado segregación, grandes distancias y separación de clases. "Para mí, la respuesta no está en hacer parques o más espacios públicos, sino aprender de los procesos del paisaje y aplicarlos en la ciudad", explica.

Se trata de un concepto un poco abstracto, ¿cómo podemos aterrizar el término Urbanismo Ecológico?

-Es como una filosofía que se puede aplicar a diferentes contextos, a ciudades actuales y futuras. No se limita a un estilo, a una estética o una imagen: es el cómo se diseña y funciona una ciudad, su "curaduría". Es una reflexión de cómo, en distintos contextos -culturales, geográficos, políticos- podemos crear un ambiente más responsable que entienda que los recursos son limitados, pero que al mismo tiempo sea agradable y que contribuya a la calidad de vida de los ciudadanos.

¿Hay alguna ciudad donde se puedan ver hoy los principios del Urbanismo Ecológico?

-En muchas ciudades se pueden ver ejemplos. En Santiago incluso, veo un gran parque junto al río y eso es algo bueno para los ciudadanos; pero al frente están los edificios, que no dejan espacio para ellos. Una manera de cambiar eso sería generar políticas o ideas para construir espacios de calidad y valiosos entre los edificios. Por el momento tenemos la idea de que la privatización de la ciudad es organizarla según la disposición de espacios privados y lo público es la pequeña plaza que queda al frente, entonces no hay relación entre ambas partes. Por eso hay que repensar cómo se da la relación entre lo público y lo privado.

Mohsen Mostafavi nació hace 60 años en Isfahan, ciudad que solía ser la capital de Irán en el siglo XVII, famosa por su plaza y por la vida que se generaba en torno a ella: un ejemplo de desarrollo urbano donde prima el espacio público y se combinan funciones en torno a un lugar. A los seis años partió a Inglaterra porque su papá tenía un negocio textil, luego volvió a Irán y se fue definitivamente a los 14 años. Estudió en Londres, en la Architectural Association School of Architecture, y se graduó en 1976. Su carrera comenzó así con una serie de investigaciones -en especial sobre historia del urbanismo- y cargos como decano y profesor en las universidades de Pennsylvania, Cambridge, Frankfurt Academy of Fine Arts, Cornell, y desde 2008, decano en Harvard.

Desde esa universidad ha tratado de difundir esta manera global de entender el diseño. "Representantes de una élite intelectual, en Harvard tenemos que experimentar y explorar estos temas, pero también debemos hacer proposiciones, y asumir nuestra profesión -arquitectos, urbanistas o diseñadores- como un servicio. Ser proactivos y participativos en las estructuras sociales, políticas o económicas, y asumir funciones de planificación".

¿La discusión entonces tiene que nacer de las universidades?

-Sí, porque ellas tienen la capacidad de unir a la sociedad, ciudadanos, políticos, ong's, y crear colaboración global. Tenemos la capacidad de influenciar y tenemos que instalar el tema.

Para él es indispensable el método, porque parte del desafío es cómo se llega a la solución, incluso más que la solución misma. "Como académico es importante cómo hacemos que el urbanismo entregue nuevos modelos pedagógicos y de investigación, conocer cada vez más para llegar a mejores soluciones".

Así, dice, se llega a entender cómo se pueden mejorar las ciudades, pero sin hacerlas perfectas. "Basta con aproximarse a la idea. Lo interesante es moverse hacia la perfección, pero tener también imperfecciones. Y lo mejor es que todos pueden contribuir, y como ciudadanos podemos partir por preguntarnos qué podemos hacer nosotros para mejorar la ciudad: yo como individuo puedo practicar ideas del Urbanismo Ecológico -bajarse del auto, caminar más, respetar a los ciclistas, contaminar menos-, así también los arquitectos, urbanistas, los economistas, ingenieros, también los políticos y los gobiernos... es una actitud mental que puede generar grandes cambios", afirma.

Estudioso de la historia del urbanismo, asegura que hay que mirar las antiguas ciudades para mejorar las de hoy y mañana.

Source: Vivienda y Decoración, El Mercurio